Creemos que un Hospital Psiquiátrico debe significar un sistema de alternativas en donde se trate con dignidad y respeto a las personas que sufren psicosis, trastornos del afectos o diferentes tipos de deterioro cognitivo.
El respeto implica además de un trato profesionalmente humanista una solvencia científica congruente con el desarrollo que las neurociencias han logrado en los últimos diez años.
La dignidad deriva de la calidad de vida conseguida por medio de los programas de
rehabilitación que son individuales, progresivos y flexibles.
Las enfermedades mentales implican sufrimiento emocional, por eso quienes trabajan en su atención deben ser responsablemente competentes, humanamente cálidos además de estar orientados y animados por un marco ético que promueva la trascendencia del trabajo cotidiano.
La atención en salud mental debe ser un servicio, no un intercambio comercial. El sistema de atención en salud mental que construimos es una fuente de trabajo y un espacio para el desarrollo profesional y humanista.
Todas las personas tenemos derecho a recibir ayuda cuando la necesitamos y sabemos que quienes sufren enfermedades mentales se encuentran íntimamente limitados para pedirla o tomarla.
Cuando podemos ayudar a algún paciente o a su familiar lo hacemos.